Técnicas del Esgrafiado

El esgrafiado es una técnica de revoco tradicional que consiste en la aplicación sobre el muro de una o varias capas de mortero base, sobre el que una vez seco, se aplica una segunda capa, seguida del raspado de la capa exterior después de haber trasladado sobre ella, aún fresca, los dibujos previamente preparados en cartón o chapa de metal. El relieve dejado entre la primera y la segunda capa puede varias, aunque suele ir desde varios milimetros en los de menor profundidad, hasta dos centímetros en los de mayor relieve.

En cuanto al diseño, otro aspecto a considerar es los  métodos  utilizados para marcarlo sobre el muro. Se pueden dibujar diseños sencillos directamente sobre el muro, como en el caso de los círculos tangentes de los esgrafiados segovianos, trazados con un compás sobre la pared. Sin embargo, los diseños más complejos se preparan sobre cartón, que posteriormente se agujerean o recortan  para marcarlos en el muro.  En el caso de los diseños por repetición de una misma figura se elabora previamente una plantílla , sobre chapa metálica o  cartón,  que  irá moviéndose a  lo  largo  del  muro  hasta  cubrir  el  paño  deseado. También se suele emplear el método del estarcido, que consiste en puntear y agujerear los puntos claves de referencia del diseño sobre un papel, cartón o plástico rigido, lo que permite marcar posteriormente el dibujo sobre el revoco utilizando una muñequilla de polvo de carbón.

Son varias las técnicas con las que se puede ejecutar un esgrafiado, entre ellas están: esgrafiados a un tendido, a dos tendidos, esgrafiado acabado con cal, esgrafiado embutido y de varias capas.

Esgrafiado a un tendido. Dentro de los diferentes tipos existentes, uno de los mas sencillo es elesgrafiado a un tendido, y quizás sea el más antiguo. Este se obtiene aplicando una sola capa de revoco de grosor inferior a los 6 mm, cuyo acabado será enlucido, esto es, liso (también se denomina bruñido o blanqueado). Cuando la capa ha alcanzado cierto punto de dureza, se marcan sobre la superficie los motivos, rascando después ciertas partes de los mismos, mientras las otras permanecen lisas. Se produce así un contraste de texturas entre zonas rugosas y lisas. Este tipo de esgrafiado casi no posee relieve, pues solo se raspa la superficie, y, por otro lado, aunque la capa de mortero aplicada es toda ella de un mismo color, se obtiene un efecto de dos tonalidades, ya que las zonas rugosas resultan más oscuras que las zonas lisas.


Ello se debe a la acción del repretado, que se realiza presionando con la llana en rápidos movimientos  y  en todas direcciones  para cohesionar el tendido. El repretado favorece que ascienda a la superficie la mayor parte de agua y cal del mortero, haciendo que la  parte  externa  presente un tono de color más claro que la parte interna. La dosificación tradicionalmente utilizada por los artesanos  para la elaboración del mortero para un esgrafiado a un tendido, es el siguiente:

  • 1,5 partes de arena de mina
  • 1,5 partes de arena silícea
  • 1 parte de hidróxido de cal

Esgrafiado a dos tendidos. En la península Ibérica es la técnica más empleada. Se trata de un esgrafiado que va a realizarse sobre dos planos, lo que nos va a permitir combinar efectos de color, textura, relieve y contraste de luces y sombras. Esta técnica de ejecución puede realizarse de  tres  variantes distintas:

- la primera variante consiste en extender la primera capa sobre el enfoscado bien humedecido, cuyo acabado será rugoso,  tras utilizar el fratás. Se realiza un efecto de degradado de colores y en la primera capa se suele poner de color oscuro y, una vez ha alcanzado cierta consistencia, se tiende sobre ella una segunda capa  de  color mas claro. Una vez comenzado el proceso de endurecimiento se marca sobre ella el diseño, pasando a continuación a rascar las zonas deseadas hasta que se descubre el primer tendido. Este proceso comienza con el perfilado del motivo,  cortando  el revoco  con un utensilio afilado o un variador, y termina con  el rebaje de las zonas hasta llegar al segundo plano.  Esta técnica implica un inconveniente o dificultad que  proviene del hecho de que el raspado debe hacerse cuando ambas capas se encuentran aún frescas, por lo que si no se tiene buena mano y buen pulso, es fácil profundizar en exceso y llegar a descubrir el enfoscado, o dejar una capa irregular en vez de plana, como sería deseable.

-la segunda variante se resuelve el problema de la anterior técnica. Para ello se deja secar la primera capa hasta el día siguiente antes de aplicar la segunda capa, pues de esa manera las cuchillas o vaciadores utilizados para esgrafiar no podrán dañar la primera capa. Aunque, el resultado estético tampoco es  del todo sat isfactorio, ya que el tono del fondo queda tintado de manchas provenientes del revoco superior, ya que, al estar seca la capa del fondo, en la parte rugosa de contacto entre las dos capas se mezclan los colores de ambas.



-y la tercera variante supone la solución definitiva a los inconvenientes de las dos anteriores. Se trata de un esgrafiado a tres tendidos, aunque su aspecto no lo aparente. Se jugará con los grosores de las capas y no por ser la técnica con tres tendidos, finalmente tiene que tener un mayor grosor o diderencia de nivel que el resto de las técnicas.  La técnica consiste en aplicar
la primera capa y dejar secar hasta el día siguiente. Sobre esa capa se extiende la segunda capa del mismo color y de grosor muy fino, que se deja secar hasta obtener una cierta consistencia, pero sin dejar que endurezca y seque totalmente. Y finalmente  se extiende el revoco exterior, generalmente de un color mas claro. En el momento de esgrafiar, se rascan las capas hasta alcanzar la superficie dura de la primera capa, rascando también el revoco intermedio. La diferencia entre la primera y segunda capa no será visible, pero protege el color de la primera capa y se consigue así una  terminación idónea en cuanto a planitud y limpieza de color.

La dosificación mayormente utilizada por los artesanos, es la siguiente :

Primer  enfoscado  :

  • 2 partes de arena de mina
  • 1 parte de arena silícea
  • 1 parte de hidróxido de cal

Segundo enfoscado :

  • 3 partes de arena silícea
  • 1 parte de hidróxido de cal

Esgrafiado con acabado a la cal. De influencia puramente italiana, se extenderá por España en época renacentista. Algunos autores como Vasari es el primero que la menciona, considerándola una modalidad  de pintura al fresco.

Esta modalidad de esgrafiado a la cal se basa en un esgrafiado a dos tendidos, en cuya capa exteriores se le aplica una lechada de cal.

En la primera capa de enfoscado, Vasari propone aplicar un mortero en base a una mezcla  de  cal,  arena  y paja quemada, que da como resultado una argamasa de color gris. Esta mezcla puede sustituirse  por  un  mortero  de  cal  y  arena  y con la adición de  cualquier otro color. Esta pasta se extiende sobre el enfoscado y se le da una terminación bruñida.  A continuación se aplican a brocha dos o tres capas de cal apagada en estado líquido, de forma que crea una capa perfectamente extendida. Sobre esta capa se dibujan los motivos y se raspa la cal hasta descubrir el primer revoco, lo cual debe hacerse lo mas rápidamente posible, antes de que endurezca la cal, pues en caso contrario de que la cal endurezca ésta saltará en escamas  al intentar perfilar  los motivos  y se arruinará  el trabajo.

La ventaja de esta modalidad es que permite diseños mas ricos en detalles, pues el último tendido es muy fino y no  contiene  árido y se puede trabajar con herramientas mas pequeñas y puntiagudas. Se pueden obtener así una labor de esgrafiado con el aspecto de un encaje. También puede conseguirse la apariencia de un grabado con efectos de luces y de sombras,  si  se  raspa  en  líneas  paralelas  para dar sensación de volumen. Sin embargo, sus ventajas decorativas van unidas al inconveniente de una menor durabilidad y peor comportamiento ante los agentes externos de deterioro, frente a las técnicas anteriores.


Esgrafiado  embutido. La variedad  de  esgrafiado embutido también se denomina laraceado o bocadillo. La base de su proceso es como cualquiera de las variantes descritas anteriormente: se aplica una capa de grosor que no sobrepase 1,5 cm y puede dársele una textura con un acabado liso mediante la acción de la  llana,  o  rugoso  mediante  la  utilización del fratas. Sobre esta superficie se marcan los motivos, y se rasca el revoco de terminación hasta llegar al enfoscado de base. Los huecos se rellenan posteriormente con mortero de distinto color, que se aprieta fuertemente contra las paredes del primer tendido. Y finalmente cuando todas las zonas alcanzan cierta consistencia, se raspa la superficie entera con cuchillas, quedando enrasada y con una textura rugosa.

Este método es sencillo y poco complejo, y ofrece grandes posibilidades decorativas. Su aspecto es el de una pintura, aunque su resistencia y duración es mucho mayor, y también su coste.

La dosificación mayormente utilizada por los artesanos, es la siguiente:

  • 0,5 parte de arena de mina o rio
  • 2,5 partes de arena silícea
  • 1 parte de hidróxido de cal

Esgrafiado aerografiado. Esta técnica se basa en el mismo principio que un esgrafiado tradicional  aunque  utiliza  herramientas  y  tecnologías más modernas. Su método consiste en extender una capa de hormigón que contiene en profundidad un lecho de piedras  de distinto color. El trabajo de esgrafiar se realiza excavando en el hormigón con un fino chorro proyectado  de arena  o  perdigones  lanzados  con  máquina neumática, capaz de imprimir la suficiente presión, erosionando  asi  la  capa externa hasta alcanzar la capa interior y dejara visibles las piedras. Este método puede realizarse directamente sobre el paramento y también en el taller, sobre placas y bloques prefabricados de hormigón. El grabado que se obtiene es tan perfecto o más que con el tradicional grafio, y el método es más rápido y limpio, aunque también depende de la habilidad y resistencia física del artesano.
En  Barcelona,  en  el  edificio del Colegio Oficial de Arquitectos de Cataluña y Baleares, puede verse un esgrafiado de este tipo, donde las piedras del fondo en color negro, contrastan  con  el hormigón. Para su realización se utilizó el sistema Naturbetong, que consiste en dibujar sobre el hormigón y excavar luego éste mediante un chorro de arena, siguiendo el dibujo,  hasta  descubrir la  superficie  de la  piedra. El autor de este trabajo fue el noruego Carl Nesjar, y los dibujos fueron creados al efecto por el pintor español Pablo Picasso.


 

Actualmente el futuro  del  esgrafiado no se ve como una la  técnica que tenga su hueco en los modernos edificios debido, en primer lugar, a la escasa superficie que puede esgrafiarse en las fachadas, al haber aumentado el  tamaño  de  ventanas  y  balcones. Otros ven como  inconveniente la introducción del cemento Portland en los morteros, si bién la técnica se ha adaptado a los materiales y actualmente en ciudades como Tetouan (Marruecos), se están haciendo esgrafiados con bases de cemento y acabados con estucos sintéticos.

Sin embargo, el esgrafiado t radicional tiene defensores  que recuerdan las ventajas de los morteros de cal y arena, y el reconocido buen comportamiento de éstos desde épocas antiguas, en contraste con los materiales más modernos, que cuentan con muy poco tiempo de prueba.

En las modernas restauraciones sobre esgrafiados tradicionales, en las que se están aplicando las normas internacionales de restauración, se están  respetando los modelos originales que adornaban las fachadas, dejando en algunos casos una cata que permite ver el antiguo modelo. Incluso se han recuperado antiguos esgrafiados, que permanecían ocultos tras el revoco liso, y  que han aparecido  al picar la fachada durante las tareas  de mantenimiento.  Solo con estas ejemplares intervenciones se podrán rescatar estas técnicas que tan antaño fueron fruto de años de trabajo y experiencia, y que en ocasiones supusieron un motor económico importante en el sector de la construcción.

 

 

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