Historia, función y uso del esgrafiado

Cuando utilizamos la palabra Esgrafiado en arquitectura, nos referimos a una técnica ornamental utilizada para la decoración en el enlucido y revestimiento de muros, tanto en el exterior como en el interior de edificios. Estos revestimientos murales de esgrafiado cumplen una doble función; por un lado protegen el muro de agentes externos de deterioro, y por otro embellecen los muros construidos con materiales pobres como sillarejo, mampostería, adobe etc.

El esgrafiado como revestimiento mural está incluido dentro del grupo de los revocos, término que engloba todos aquellos acabados murales que tienen como base una argamasa compuesta por conglomerante, material de armar por lo general arena y agua. Puede emplearse tanto en exteriores como en interiores, pudiendo encontrarse ejemplos en techos, voladizos de balcones, pretiles de puentes, chimeneas...etc.


 

El origen del término de la palabra esgrafiado procede de las voces latinas “ex” que significa “fuera” y “grapheirn” “dibujo”, términos que sumados reflejan la idea de un dibujo conseguido a través de un proceso de extracción de materia.

Y el término en si, proviene del italiano «sgraffiare», que hace referencia a hacer incisiones o rascar con una herramienta especial llamada grafio. La técnica del esgrafiado arquitectónico es una técnica muy antigua que utilizaron ya las civilizaciones del IV milenio a. C.. Los romanos usaron también esta decoración con dibujos sencillos. Su difusión en Italia durante el Renacimiento quedó reflejada en fachadas, bóvedas, muros interiores y otros espacios nobles de palacios, iglesias y monasterios, y acuñando el término «sgrafitto».

Pero en cuanto al desarrollo y expansión del esgrafiado en si, no es un tema de estudio que esté finalizado, pues no está claro su lugar de origen. Unos especialistas sitúan el origen del esgrafiado en Italia, mientras que otros la sitúan en Castilla en la Edad Media, y otros  en Cataluña, en torno al s. XVII. Pero sin embargo otros especialistas toman como inicio los primeros trabajos de extracción de materia de la piedra, cerámica y otros materiales, como predecesores del esgrafiado. De este modo podríamos así situar su origen en la Antigua Roma, donde se escribía sobre tablillas de cera marcando los caracteres con un estilo o graphium, e incluso en el Neolítico, donde ya se decoraba la cerámica con técnicas muy similares. Los pueblos Mesopotámicos utilizaban hornos para la cal y se han encontrado diversas muestras de la utilización de revocos en la cultura Maya, la India o la Egipcia.

En la península ibérica, este oficio, de algún modo heredero del arte decorativo parietal, tuvo su origen en el trabajo artesano de los alarifes mudéjares, que dejaron diferentes ejemplos en Andalucía, Aragón, Castilla, Cataluña, Levante y Portugal. El oficio del artesano esgrafiador está documentado en España en los primeros documentos que aparecen desde la mitad del siglo XVII en Cataluña, dentro de las cofradías que reunían a "esgrafiadores, estofadores y doradores", y será muy difundida en esta región durante todo el siglo XVIII.  En Castilla, estos maestros albañiles pertenecían al círculo de revocadores o estucadores. Es conocido que en la Edad Media, las actividades profesionales se organizaban en gremios y se regulaban por las ordenanzas, en las cuales se establecían las normas para acceder legalmente al oficio y también a los conocimientos que el aspirante debía demostrar para integrarse en él. Había unas normas generales que eran comunes a todos ellos y otras específicas para cada oficio según las características propias del mismo. En las Reales Ordenanzas de 1547, en el reinado de Carlos I, se especifica lo que el albañil debe saber para ejercer el oficio, indicando las diferentes categorías profesionales como: grados de aprendiz, oficial, maestro de obras y cómo pasar de un grado a otro superior, teniendo que pasar un examen que era supervisado por los beedores.

Continuando en la Meseta española encontramos numerosos ejemplos en algunas provincias  como Segovia, Toledo o Guadalajara donde han quedado abundantes ejemplos, algunos de ellos bien conservados o restaurados.


 

Esta técnica ha sido ampliamente difundida en todas las culturas y regiones, y podemos encontrar revestimientos murales en ciudades como Rabat, Florencia, Madrid, Lucerna, Barcelona, Viena, Santa Cruz de Tenerife, Praga, Venecia,  Pirgí (en la isla de Chios), Bolonia, Segovia, Fez, etc. Y en países tan dispares como Túnez, Ghana, Mauritania, Egipto, Marruecos, Etiopía etc. En España son una de las decoraciones murales más utilizadas, en especial en Segovia desde época medieval, donde la inmensa mayoría de las casas del casco antiguo tienen sus fachadas decoradas mediante esta técnica. Aunque  son  Barcelona  y  Segovia  las  ciudades  españolas  con  mayor tradición en la técnica del esgrafiado, hay que señalar la existencia de ejemplares de este tipo de revoco en otras como Toledo, Ávila, o Granada.

La continuidad y evolución del esgrafiado puede apreciarse principalmente en la técnica y en los modelos representados, y más cercanos a nuestra época, en los materiales utilizados. Atendiendo a la técnica, los trabajos evolucionan desde los realizados mediante la técnica a un tendido, hasta los realizados según la técnica Naturbetaflg. Esta evolución técnica, como la de cualquier otro trabajo artístico, es fruto de la experimentación de los distintos artistas a lo largo del tiempo. En cuanto a los modelos, estos evolucionan en función de los movimientos arquitectónicos, por lo que en los esgrafiados de entre los siglos XI y XIII predominan los motivos románicos. Se imitan los motivos de los relieves de las fachadas románicas y de las celosías pétreas trasladándose a la técnica del esgrafiado.


 

En este periodo predominan los motivos geométricos y circulares que se superponen, empleando para ello modelos o plantillas que se utilizaran ampliamente en las decoraciones realizadas con esta técnica. Durante el periodo gótico ocurre lo mismo, pero esta vez imitándose los motivos góticos, más complejos y predominantemente vegetales. Los modelos de esgrafiado tomados del arte mudéjar son frecuentes durante todo el periodo de esplendor de la técnica.

Los revocos tienen como inconveniente su escasa resistencia frente a otros materiales constructivos utilizados en revestimientos murales como la piedra o el ladrillo, sin embargo, tienen una larga duración, son económicos, ligeros y de fácil aplicación, lo que les ha convertido históricamente en una alternativa al revestimiento pétreo muy utilizada.

 

Languages

Arabic English French German Greek Italian Portuguese Turkish

Capturas