Métodos de preparación y ejecución del esgrafiado

Para el acabado final de un esgrafiado, el soporte mural tiene gran importancia y debe de reunir ciertas características como planitud, donde se evitan ciertas desigualdades en el grosor de las capas, y otra característica importante es la de haber sido realizado todo él de un mismo material poroso.

En todo esgrafiado se diferencia la existencia de dos capas. La primera de ellas es el revoco que es el acabado final y se aplica sobre el enfoscado, que ha de tener una granulometría de árido fuerte y un acabado rugoso para que facilite la trabazón y el agarre del revoco. Esta primera capa o enfoscado tiene un grosor grosor que depende de la planitud del muro, pero en líneas generales no deben sobrepasar los 2 cm. Para llevar a cabo la labor del esgrafiado, se prepara el muro con una primera capa de mortero de arena gruesa y cal apagada bien tamizada y con color.

Previo a la aplicación del revoco se debe de humedecer abundantemente el enfoscado, ya que el éxito del trabajo depende del tiempo que la pasta del revoco  pueda permanecer con un cierto grado de humedad, para que el artesano pueda recortar a punta de cuchilla los motivos a ahuecar.  Hay que tener en cuenta que los morteros de cal y arena endurecen por secado y carbonatación en contacto con el aire, en un proceso que comienza en la superficie y avanza lentamente hacia su interior. Es de gran importancia tener en cuenta las condiciones climáticas, teniendo en cuenta la época del año en la que se va a trabajar, la orientación del muro, etc., pues una gran humedad en el ambiente ralentizará el secado, mientras que un ambiente muy seco hará más lenta la carbonatación; las altas temperaturas provocarán un secado demasiado rápido de la pasta, y las inferiores a 0º C pueden disgregar la misma por efecto de la congelación del agua de amasado, por ello la época del otoño es una muy buena época de trabajo.

Una vez fraguado el tendido del primer revoco se aplica el segundo, teniendo en cuenta que sólo se debe cubrir la parte de muro que se pueda trabajar en el día, la segunda capa se hace con otro mortero de arena pero más fina que la anterior y cal apagada y sin color, o en un color mas claro que el primero. Además este segundo revoco debe ser un mortero lo más batido y “trabajado” posible. También es conveniente que no tenga más de medio centímetro de espesor.

Estando fresco el segundo revoco, se pasa con la plantilla el dibujo siempre de arriba hacia abajo, con el fin de no deteriorar el trabajo ya realizado. A continuación con el grafio se levanta el mortero con rapidez antes de que fragüe, raspando hasta que el color del primer revoco aparezca.


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